En el contexto de un aumento de tensiones internacionales, Estados Unidos e Israel han intensificado sus ataques dirigidos a infraestructuras productivas en distintos frentes, mientras que Irán ha respondido apuntando a países del Golfo. Este cambio en las dinámicas bélicas se caracteriza por una disminución en el uso de misiles tradicionales y un incremento en el empleo de drones, reflejando una evolución en las estrategias militares modernas.
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