El nuevo orden mundial está influenciado por una cosmovisión asociada al trumpismo, donde conceptos como civilización, poder y victoria juegan un papel central. Esta visión también hace referencia al auge y decadencia de imperios históricos, como el Romano, sugiriendo paralelismos con situaciones geopolíticas contemporáneas. La narrativa del trumpismo se basa en la fuerza y la supremacía, proponiendo un enfoque que resalta el triunfo nacionalista y el control global como sus pilares fundamentales. Este marco ideológico redefine las dinámicas políticas y estratégicas actuales, sugiriendo una transformación profunda en el panorama internacional.
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