En la reciente edición del CES 2026, Donut Lab ha capturado la atención con la presentación de su innovadora tecnología de baterías de estado sólido, un avance que podría redefinir el horizonte energético en la industria de vehículos eléctricos. Reclamando que están listos para la producción masiva, la empresa vinculada a Verge Motorcycles ha puesto sobre la mesa especificaciones que, de confirmarse, podrían marcar un antes y un después en el sector.
Donut Lab asegura que su producto estrella, la «Donut Battery», ofrece una densidad energética de 400 Wh/kg, capacidad de carga completa en apenas cinco minutos y está diseñada para soportar hasta 100.000 ciclos. Además, destacan que sus baterías son más seguras y económicas que las convencionales de ion-litio, eliminando el uso del electrolito líquido inflamable. La Verge TS Pro, una motocicleta eléctrica, ha sido señalada como el primer vehículo de producción en incorporar esta tecnología.
Sin embargo, mientras los medios especializados en motor y tecnología se han hecho eco de estas afirmaciones, es crucial calibrar estas promesas con una perspectiva crítica. La verificación independiente parece escasa, y la mayoría de información proviene directamente de las declaraciones corporativas presentadas en el evento.
Una cuestión intrigante ha surgido en torno a la discrepancia en la densidad energética comunicada: se menciona un objetivo de 400 Wh/kg, aunque algunas fuentes insinúan que el promedio actual se sitúa en 350 Wh/kg. Esta diferencia podría deberse a la variabilidad entre las mediciones de celda y las de módulo o pack, ya que cada etapa de integración añade complejidad técnica.
Pese a las tentadoras promesas de Donut Lab, la falta de pruebas y certificaciones independientes deja un vacío crítico en la narrativa. A partir de lo presentado, existen múltiples interrogantes esenciales antes de otorgar credibilidad total a este avance potencialmente revolucionario: desde la capacidad para mantener ese rendimiento energético bajo condiciones reales hasta el coste y escalabilidad industrial de la producción de estas baterías.
Donut Lab enfrentará grandes expectativas en los próximos meses. La publicación de pruebas de verificación detallada, informes auditables y la transparencia en cuestiones técnicas serán cruciales para que esta iniciativa sea considerada un verdadero punto de inflexión en la industria de vehículos eléctricos. Hasta entonces, el escepticismo se mezcla con la esperanza de que, eventualmente, la tecnología de baterías de estado sólido pueda materializar el prometido cambio radical en el mercado automotriz.







