En la reciente cumbre sobre competitividad celebrada en el castillo de Alden Biesen, a la que asistió el ex presidente del Banco Central Europeo (BCE), se evidenció una vez más las frustraciones persistentes respecto a la Unión Europea. Los participantes destacaron los desafíos que enfrenta la región en términos de integración económica y regulaciones, reflejando un sentimiento general de insatisfacción y urgencia por reformas que promuevan una mayor eficiencia y cohesión entre los Estados miembros.
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