Washington ha otorgado un respiro temporal a las compañías surcoreanas Samsung Electronics y SK Hynix, al permitirles continuar introduciendo herramientas de fabricación de semiconductores en sus plantas de producción en China durante el año 2026. Esta medida llega en un momento crítico para la industria de la memoria, que enfrenta una creciente demanda impulsada por la inteligencia artificial.
La decisión de otorgar licencias anuales a estos gigantes tecnológicos se produce justo cuando el marco anterior de exenciones está a punto de expirar. El nuevo sistema sustituye los “waivers” existentes por un mecanismo de control más riguroso, basado en aprobaciones anuales específicas para ciertos envíos de equipos. Este cambio refleja un intento estratégico de Estados Unidos de mantener un control más estricto sobre un sector considerado esencial para su seguridad nacional.
Con la eliminación del estatus de «usuario final validado» (VEU) el 31 de diciembre de 2025, las herramientas estadounidenses que se envíen a fábricas en China requerirán licencias de exportación, salvo los permisos que se articulen bajo el nuevo sistema. Este cambio representa un reto para las empresas, ya que introduce una capa adicional de incertidumbre en sus operaciones, afectando tanto la planificación de capacidad como los calendarios de expansión y mantenimiento.
Samsung y SK Hynix no han emitido comentarios sobre la decisión, mientras que TSMC, otro actor importante que se beneficiaba del VEU, tampoco ha respondido a las solicitudes de información. El Departamento de Comercio de EE. UU. no ofreció declaraciones al respecto fuera del horario laboral.
El contexto en el que se produce este movimiento es especialmente delicado. La demanda de memoria, crucial para los servidores y centros de datos que soportan tecnologías de inteligencia artificial, está en aumento. Los analistas han observado incrementos en los precios de la memoria DRAM y NAND, una tendencia que podría verse intensificada si las restricciones impiden la ampliación de la capacidad productiva en China.
Además, la interdependencia de las cadenas de suministro globales requiere que Washington maneje estas restricciones con cautela. La administración de Biden parece buscar un equilibrio cuidadoso entre limitar el acceso de China a tecnologías avanzadas y evitar desestabilizar el mercado global de componentes críticos.
La decisión de implementar un sistema de licencias anuales no solo apunta a los chips, sino también al ecosistema completo de fabricación, incluyendo herramientas y procesos. Esta política hace evidente la estrecha relación entre la política industrial y la seguridad nacional, a la vez que obliga a las empresas a incorporar variables adicionales en sus estrategias industriales.
Para 2026, las compañías del sector deberán adaptar sus estrategias a esta nueva realidad, considerando planes alternativos y diversificación de líneas, y adoptando enfoques más conservadores en cuanto a inventario y repuestos. La industria de la memoria, vital en la era de la inteligencia artificial, seguirá bajo la atenta mirada de las políticas geopolíticas, que determinarán en gran medida su futuro desarrollo.








