El presidente Donald Trump ha implementado una nueva medida gubernamental en respuesta a la reciente volatilidad en el mercado petrolero, donde el precio del barril de crudo ha superado consistentemente los 100 dólares. Esta acción busca mitigar el impacto económico derivado de estas fluctuaciones significativas, que podrían tener repercusiones en la economía global y afectar los costos energéticos de los consumidores.
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