Cuatro tripulantes de un avión cisterna KC-135 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos fallecieron tras estrellarse en el oeste de Irak, en un accidente que ha dejado a las autoridades divididas en cuanto a su causa. Mientras el Mando Central de Estados Unidos descarta que el siniestro se deba a fuego enemigo o aliado, la Resistencia Islámica en Irak y la Guardia Revolucionaria de Irán afirman que el avión fue derribado, aumentando la tensión en el marco de la Operación Epic Fury. Las investigaciones preliminares sugieren una posible colisión en el aire entre dos aviones del mismo modelo. Este fatídico evento incrementa a once las bajas estadounidenses en la región en lo que va de la operación. La compleja geografía desértica del área complica las labores de rescate e investigación, mientras se mantiene el foco en las milicias proiraníes en Irak, vinculadas a ataques contra intereses estadounidenses y catalogadas como organizaciones terroristas por Washington.
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