En un significativo aumento de la tensión en el estrecho de Ormuz, Estados Unidos ha ejecutado ataques aéreos contra 90 objetivos militares en Irán por segunda noche consecutiva, impactando sistemas de defensa aérea, depósitos de misiles y drones, en un intento de disminuir la capacidad de Teherán para afectar el transporte marítimo comercial. Este movimiento, justificado por Washington como respuesta a presuntas violaciones al alto el fuego por parte de Irán, ha sido defendido por el expresidente Donald Trump como una represalia necesaria, advirtiendo que nuevas ofensivas serían aún más severas. En contraposición, Irán ha calificado los bombardeos como una «violación clara» del alto el fuego y ha lanzado misiles contra bases estadounidenses en Kuwait y Baréin, provocando que estos países, junto con Catar, activen sus defensas antiaéreas. Paralelamente, el ejército de Kuwait ha reportado la interceptación de misiles y ha alertado a la población sobre el peligro de acercarse a las áreas afectadas. La situación genera preocupación en la región, exacerbando una ya delicada estabilidad en Oriente Medio.
Leer noticia completa en 20minutos.


