En un movimiento que ha captado la atención internacional, la Electronic Frontier Foundation (EFF) ha llevado un argumento convincente a la Corte Suprema de los Estados Unidos, buscando establecer una responsabilidad jurídica significativa para las empresas tecnológicas estadounidenses en casos de violaciones de derechos humanos facilitadas por sus productos. Este argumento surge en el contexto del caso «Cisco Systems, Inc., et al., v. Doe I, et al.», y su principal objetivo es sostener una decisión previa de la Corte de Apelaciones del 9º Circuito que permite que las compañías estadounidenses puedan ser demandadas bajo el Alien Tort Statute (ATS) por acciones realizadas desde el extranjero que contravengan la ley internacional.
El caso que centra esta controversia no solo involucra la provisión de tecnología en un sentido general, sino el presunto apoyo activo de Cisco en facilitar la persecución de seguidores de Falun Gong, un grupo religioso en China. La EFF subraya la gravedad de esta situación, destacando que la tecnología creada por Cisco, como el sistema «Golden Shield», fue instrumental en acciones de vigilancia extrema, detención y tortura dirigidas contra este grupo. Declaraciones de víctimas indican que información obtenida a través de esta tecnología fue usada en sesiones de tortura para coaccionar a las personas a renunciar a sus creencias.
El fallo del Tribunal de Apelaciones que permite que el caso avance es histórico: sostiene que las empresas no necesitan tener la intención explícita de facilitar violaciones de derechos humanos para ser responsables, basta con que tengan conocimiento de que sus productos están siendo usados con tales fines. Esto plantea un nuevo paradigma sobre la responsabilidad corporativa, subrayando que el uso legítimo potencial de una tecnología no exime a sus creadores de responsabilidad si es usada de manera contraria a los derechos humanos fundamentales.
Cisco ha respondido presentando una apelación ante la Corte Suprema, buscando un sobreseimiento de estas responsabilidades. La audiencia para este caso ha sido programada para el próximo 28 de abril, y el resultado podría sentar un precedente significativo no solo para Cisco, sino para toda la industria tecnológica en Estados Unidos.
En su defensa, la EFF resalta la importancia de mantener abierta la vía judicial para quienes han sido víctimas de violaciones de derechos humanos con la ayuda de tecnología avanzada. El argumento se centra en la noción de que las empresas tecnológicas deben ser parte de la solución, en lugar de perpetuar problemas globales relacionados con el abuso de poder por parte de gobiernos represivos gracias a su sofisticada tecnología. Las miradas ahora están puestas en la Corte Suprema, cuyo fallo podría marcar un antes y un después en la regulación del papel de las empresas tecnológicas y su responsabilidad en el ámbito internacional.








