Un reciente estudio realizado por Fintonic ha arrojado luz sobre el estado del perfil crediticio en España, revelando cifras que preocupan tanto a expertos económicos como a ciudadanos. Según el análisis, solo el 23% de los españoles goza de alta solvencia financiera, en marcado contraste con un 44% que evidencia una capacidad crediticia muy limitada. Este último grupo enfrenta mayores dificultades para acceder a financiamiento, recibir condiciones favorables en los tipos de interés, y encontrar entidades dispuestas a otorgarles préstamos.
El informe, basado en datos proporcionados por 450.000 usuarios, utiliza el FinScore de Fintonic, un sistema de puntuación que evalúa la solvencia financiera en una escala de 0 a 900 puntos. Este índice tiene en cuenta más de 360 variables, incluidas el historial de deuda y el cumplimiento en los pagos. Aquellos con puntuaciones superiores a 810 puntos se consideran con un alto potencial crediticio, mientras que quienes están por debajo de los 450 puntos presentan un perfil financiero inestable. Este último se encuentra con frecuencia entre los jóvenes, con menores ingresos y tendencia a recurrir a soluciones crediticias de alto riesgo.
A nivel regional, el País Vasco, Madrid y Navarra se destacan con perfiles crediticios más robustos, liderados por el País Vasco con una media de 606 puntos en el FinScore. En el otro extremo se encuentra Canarias, con un promedio de solo 480 puntos, lo que refleja una prevalencia de dificultades financieras entre sus residentes.
El análisis de Fintonic subraya que no son únicamente los ingresos los que determinan la salud crediticia. La puntualidad en los pagos y la ausencia de deudas influyen notablemente, componiendo el 91% del FinScore total. Para enfrentar este desafío, Fintonic ha lanzado Credit Builder, un nuevo componente de su aplicación que, mediante inteligencia artificial, ofrece recomendaciones personalizadas para mejorar el perfil crediticio de los usuarios.
Esta herramienta, sin coste alguno y única en el mercado, no solo busca guiar a los usuarios hacia mejores prácticas financieras, sino también fomentar un mayor entendimiento sobre cómo las decisiones relacionadas con su economía diaria impactan en su solvencia, ofreciéndoles así un camino hacia una estabilidad económica más sólida.




