En un contexto donde la transformación digital se erige como motor indispensable para la competitividad, las empresas se enfrentan a un reto paradójico: mientras la mayoría de la población activa española se familiariza con las herramientas informáticas, la proporción de expertos en tecnologías de la información sigue siendo ínfima. Según datos recientes del INE, un escaso 4,4 % de los trabajadores en España posee habilidades específicas en TIC. Este déficit amenaza con ralentizar el crucial proceso de digitalización en las organizaciones.
Para mitigar esta carencia de talento especializado, las soluciones low-code y no-code se posicionan como facilitadoras de un cambio paradigmático. Estas tecnologías, que permiten a las personas sin formación técnica crear aplicaciones y automatizaciones, están democratizando el acceso al desarrollo tecnológico. Según proyecciones de Gartner, para 2026, un abrumador 80 % de los usuarios de estas herramientas no procederá de los departamentos de TI. Este fenómeno ya es visible en grandes corporaciones, de las cuales un 75 % emplea estas plataformas para optimizar procesos de negocio con rapidez y autonomía.
Liferay, líder en soluciones digitales, identifica cinco requisitos esenciales para que las plataformas low-code/no-code sean verdaderamente efectivas en el ámbito empresarial. En primer lugar, deben poseer capacidades integradas y nativas, facilitando la creación de experiencias digitales sin necesidad de ecosistemas adicionales. Además, la seguridad es un pilar que no debe descuidarse; estas plataformas deben ofrecer rigurosas medidas de protección de datos.
La flexibilidad es otro atributo crucial; las soluciones necesitan integrarse con facilidad en las infraestructuras existentes, ya sean heredadas o modernas. También es fundamental la independencia tecnológica, preferiblemente mediante el uso de código abierto, para evitar la dependencia de un solo proveedor. Por último, la escalabilidad y el despliegue en la nube permiten absorber picos de demanda y sostener el crecimiento sin incurrir en costos prohibitivos.
Beatriz Escobar, directora de ventas de Liferay para España y Portugal, destaca la democratización de la innovación que trae consigo el enfoque low-code/no-code. «Permite a las empresas aprovechar el potencial de sus empleados, independientemente de su formación técnica, para impulsar la transformación digital desde dentro», señala.
Este modelo adquiere una relevancia especial en sectores con ciclos de innovación acelerados pero con limitados recursos técnicos. Dotar a equipos no técnicos, como los de marketing o recursos humanos, con herramientas para desarrollar sus propias soluciones puede marcar la diferencia competitiva. Así, en medio de la escasez de talento TIC, las empresas encuentran en estas plataformas una vía para liberar el potencial creativo de sus empleados y mantener su competitividad en un mercado cada vez más digitalizado.