Después de asegurar su lugar en la final del Open de Australia, el tenista número uno del mundo se encontró en una situación inesperada al no saber cómo reaccionar ante su triunfo. Visiblemente afectado, terminó retirándose del estadio con claras muestras de dolor, apoyándose en su hermano Álvaro para llegar al vestuario. La escena generó preocupación por su estado físico de cara a la decisiva final del torneo.
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