En la diversidad avifaunística de nuestra provincia, el alcaudón real se destaca como uno de los pájaros más fascinantes. Su particularidad radica no solo en su aspecto físico, sino también en sus hábitos y su canto, lo que lo convierte en un verdadero protagonista del mundo alado.
Este paseriforme, aunque a simple vista podría parecer una simple ave cantora, es en realidad un cazador excepcional. Su presencia se hace notar desde el primer instante, ya que suele posarse en lugares prominentes, como ramas de arbustos o vallas, donde acecha a su presa. Su impresionante pico ganchudo, similar al de una rapaz, es una herramienta crucial en su caza, permitiéndole capturar eficazmente insectos y pequeños vertebrados como lagartijas o ratones. Su método de caza se basa en la estrategia de la espera; desde un lugar elevado, tiene un amplio campo de visión para detectar a sus víctimas en el suelo. En un rápido vuelo directo, se lanza hacia ellas, regresando a su percha con su captura.
Una vez que ha conseguido su presa, la forma en que el alcaudón real la maneja varía según la época del año. Durante la temporada de cría, cuando la disponibilidad de insectos es mayor, se alimenta de sus presas en su totalidad o las transporta al nido para alimentar a su pareja o a sus crías. En cambio, en otoño e invierno, su dieta se enriquece con pequeños vertebrados, y para evitar desperdiciar alimento, desarrolla una ingeniosa estrategia: empalar a sus presas en espinas de arbustos o alambres de espino, creando así una despensa que le permite alimentarse en varias ocasiones.
El alcaudón real, conocido científicamente como Lanius meridionalis, es fácilmente diferenciable de su pariente más cercano, el alcaudón norteño (Lanius excubitor). A pesar de su similitud en tamaño y apariencia, el alcaudón real presenta un distintivo matiz rosado en el pecho y unas características cejas blancas que le confieren singularidad. Su distribución geográfica es igualmente interesante: se encuentra casi exclusivamente en la península ibérica y algunas zonas del sur de Francia, atrayendo a ornitólogos y entusiastas de la naturaleza que buscan observar esta especie única.
Para aquellos que desean disfrutar de la observación de alcaudones reales en Málaga, el invierno es la temporada idónea. Aunque no migran a grandes distancias, sí se concentran en áreas donde hay mayor abundancia de alimento. Durante este periodo, son más activos y confiados, facilitando su visibilidad. Sus hábitats favoritos son zonas abiertas con arbustos, que incluyen praderas y olivos, y muchas poblaciones estables se pueden encontrar en la campiña de Antequera, Guadalteba y otras regiones de la Serranía.
El alcaudón real sigue siendo un símbolo del rico patrimonio natural de nuestra provincia, y su observación se convierte en una actividad enriquecedora tanto para locales como para visitantes interesados en la avifauna. En lugares como la campiña de Campillos o El Torcal, es posible deleitarse con la presencia de este elegante cazador emplumado.
Fuente: Diputación de Málaga.







