Un reciente estudio del Karlsruhe Institute of Technology (KIT) y otros organismos sugiere que los biocombustibles avanzados, producidos a partir de paja, astillas de madera y residuos agrícolas, podrían reemplazar el petróleo en el transporte por carretera europeo antes de 2040. Según el informe, estos biocombustibles podrían satisfacer entre el 38% y el 55% de la demanda de transporte terrestre para 2030, con una posible cobertura del 107% en 2040, lo que implicaría una capacidad de producción superior a la demanda. Las tecnologías para convertir estos residuos en combustible, como el HVO y procesos basados en metanol, ya se están probando en instalaciones piloto. Además, se subraya que estas soluciones reducirían la dependencia energética de Europa y las emisiones de CO₂. Sin embargo, el avance de este sector depende de un marco regulatorio estable y de la seguridad inversora.
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