Un nuevo perfil de coleccionista joven está revolucionando el mercado del arte contemporáneo, caracterizándose por una preferencia marcada hacia piezas que fusionan lo decorativo con lo infantil. Este cambio ha llevado a que galerías y centros de arte se llenen de obras que incluyen muñecos y imágenes inspiradas en la niñez. Este fenómeno evidencia una tendencia hacia un enfoque más lúdico y accesible del arte, que busca conectar emocionalmente con su público, reflejando un cambio en las dinámicas de consumo cultural y en la forma en que se percibe el arte en la sociedad actual.
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