El presidente ha advertido que las compañías petroleras tendrán que realizar significativas inversiones financieras que, posteriormente, serán compensadas a través de ingresos futuros obtenidos de la población. Este planteamiento sugiere una carga económica inicial considerable para las empresas energéticas, con la expectativa de que los costos sean recuperados eventualmente, lo que podría implicar un impacto económico indirecto para los ciudadanos.
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