Según información proporcionada por fuentes opositoras, el Palacio de Miraflores estaría recibiendo ingresos mensuales en torno a los 500 millones de dólares provenientes de la explotación de cuatro pozos petroleros operados por la empresa Chevron. Estos fondos, generados en un contexto de constantes tensiones políticas y económicas, subrayan el papel crucial del sector petrolero en las finanzas del gobierno. La relación con Chevron, una de las principales compañías petroleras internacionales, destaca la complejidad de las dinámicas económicas en Venezuela, donde los recursos energéticos continúan siendo un pilar fundamental para el sostenimiento del régimen en un entorno internacional desafiante.
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