El chicle sin azúcar se ha posicionado como un aliado inesperado en la salud dental, según indican especialistas en la materia. Con la creciente popularidad de este hábito, especialmente difundido en redes sociales, la Dra. Julyssa Cobián, especialista en aparato digestivo de Policlínica Gipuzkoa, ofrece una perspectiva informada sobre esta tendencia.
De acuerdo con la Dra. Cobián, la producción de saliva inducida por la masticación del chicle es un factor clave para la salud bucal. «La saliva ayuda a lavar los restos de comida, neutralizar ácidos y contiene iones que remineralizan el esmalte dental», afirma la especialista. Por lo tanto, el chicle se presenta como un potencial aliado en la prevención de caries. Sin embargo, no todos los chicles proporcionan los mismos beneficios. Aquellos que contienen azúcar pueden fomentar el crecimiento de bacterias cariogénicas como el Streptococcus mutans, lo que a su vez genera ácidos nocivos para el esmalte dental. Para evitarlo, la Dra. Cobián sugiere optar por chicles sin azúcar, preferiblemente los que contengan xilitol, un edulcorante conocido por inhibir el desarrollo de bacterias dañinas.
Además de los beneficios bucales, la Dra. Cobián enfatiza la importancia de moderar el consumo de chicle. Aunque el movimiento de masticación incrementa la producción de saliva y ofrece ventajas frente a los caramelos, su consumo excesivo puede provocar problemas en la articulación temporomandibular, distensión abdominal e incluso diarrea osmótica debido a sus propiedades laxantes.
Desde el punto de vista digestivo, la especialista advierte que el acto de mascar chicle puede estimular la producción de ácido gástrico, lo cual podría generar incomodidad si no se acompaña de ingesta de alimentos. Asimismo, los chicles sabor a menta pueden debilitar el esfínter esofágico inferior, aumentando la probabilidad de reflujo. Se destacan también los efectos digestivos de ciertos edulcorantes como el sorbitol y la sucralosa, que pueden causar malestares gastrointestinales cuando se consumen en grandes cantidades.
La Dra. Cobián subraya que mascar chicle no es adecuado para todos. Aquellos con problemas en la articulación temporomandibular, síndrome de intestino irritable, personas con empastes, aparatos de ortodoncia, y niños pequeños —debido al riesgo de atragantamiento— deberían evitar esta práctica.
El chicle sin azúcar, más allá de ser un simple placer, podría convertirse en un elemento valioso en el cuidado bucal, siempre y cuando su uso sea responsable y adaptado a las necesidades particulares de cada individuo.







