En un golpe significativo para el comercio minorista, un total de 13.586 tiendas han cerrado sus puertas, resultado de una tormenta perfecta de aumento de costes operativos y una competencia desleal frente a las grandes plataformas online. Esta situación ha generado preocupaciones sobre el futuro del comercio tradicional, que lucha por sobrevivir ante modelos de negocio más eficientes y accesibles digitalmente. La tendencia pone de relieve la necesidad de medidas que nivelen el terreno de juego y apoyen a los pequeños negocios en su adaptación a un mercado cada vez más dominado por gigantes del comercio electrónico.
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