El bloqueo en el Estrecho de Ormuz no solo afecta la distribución de petróleo, sino que también ha asfixiado el suministro global de fertilizantes, desencadenando una crisis agrícola internacional. Esta interrupción en la cadena de suministro está comenzando a tener repercusiones significativas en la producción de cultivos, con una notable reducción en las cosechas. Los agricultores se enfrentan a un futuro incierto mientras buscan soluciones para mantener la viabilidad de sus negocios y satisfacer la demanda alimentaria mundial en medio de esta creciente tensión geopolítica.
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