El enviado del presidente Trump ha confirmado un notable cambio en la política de Washington en Medio Oriente, reflejado en una nueva alianza con Damasco. Este movimiento implica un distanciamiento del apoyo previo brindado a las fuerzas kurdas. Como parte de este cambio estratégico, se planea transferir el control de los detenidos fundamentalistas al Gobierno liderado por Ahmed al Sharaa. Esta decisión resalta un reposicionamiento de Estados Unidos en la región, buscando quizás estabilidad a través de nuevos aliados en un contexto geopolítico complejo.
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