En los últimos años, los accidentes de tráfico en el País Vasco han dejado tras de sí un curioso fenómeno: el dolor postaccidente, que puede tardar hasta 48 horas en manifestarse, se ha convertido en una preocupación emergente para los especialistas en rehabilitación. Héctor González Martín, destacado fisioterapeuta coordinador de la Unidad de Tráficos de Quirónsalud en la región, advierte sobre la tendencia de subestimar los efectos latentes de los accidentes de tráfico.
Según datos de la Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco, en 2025 se registraron 3.168 personas con heridas leves, una cifra significativamente superior a las 340 personas que sufrieron lesiones graves. Esta disparidad revela un patrón: aunque el impacto inicial de un accidente pueda parecer menor, las consecuencias pueden evolucionar con el tiempo. «Tras un accidente de tráfico leve, el dolor puede aparecer a las 24 o 48 horas», señala González Martín. Las lesiones tardías más comunes incluyen latigazo cervical, contracturas, esguinces de muñeca y dolencias lumbares.
González Martín insiste en que subestimar el posible alcance de estas lesiones puede retrasar una recuperación completa. En accidentes urbanos de baja velocidad, las víctimas a menudo no perciben molestias inmediatas. Pero, como advierte el fisioterapeuta, «pasadas 24 o 48 horas, pueden aparecer los síntomas», que pueden deberse a frenazos y golpes de baja intensidad que, aunque imperceptibles al principio, generan malestar con el tiempo.
La actitud común de minimizar el problema es una táctica errónea que lleva a muchas personas a retrasar la búsqueda de atención médica. Desde la Unidad de Tráfico de Quirónsalud en Vitoria subrayan la importancia de realizar un diagnóstico temprano para prevenir complicaciones y evitar la cronicidad del dolor. «Un diagnóstico temprano es crucial para una recuperación efectiva», enfatiza González Martín. La evaluación integral del paciente es una prioridad desde el primer contacto, considerando no solo la lesión aparente sino también otros factores que puedan influir en la rehabilitación.
El enfoque actual en el tratamiento abarca mucho más que la simple mitigación del dolor. La fisioterapia se centra en la restauración de la funcionalidad completa, permitiendo a los pacientes retomar su vida diaria con normalidad. González Martín destaca que «no se trata solo de eliminar el dolor, sino de permitir que la persona recupere su calidad de vida».
El reposo excesivo es otro error común. La idea de que el dolor implica la necesidad de inmovilidad puede ser contraproducente. La inactividad puede llevar a la rigidez y a la pérdida de fuerza muscular. «Aunque en algunos casos el descanso es necesario, el exceso puede debilitar la musculatura», alerta el especialista.
La fisioterapia moderna se ha convertido en una disciplina multidimensional, combinando la gestión del dolor, la mejora de la movilidad y la normalización del tono muscular a través de métodos variados. La recomendación de los expertos es clara: tras cualquier accidente, por leve que parezca, se debe recurrir a un servicio de urgencias para determinar si se requiere tratamiento de rehabilitación. «Cuanto antes se diagnostique una lesión o limitación, más rápido se podrá implementar el tratamiento adecuado», concluye González Martín, haciendo hincapié en la premisa de que una intervención temprana es clave para la recuperación.



