En el reciente Foro de Davos, los líderes de gigantes tecnológicos como Elon Musk, Satya Nadella, Jensen Huang y Alex Karp exhibieron el formidable poder e influencia de sus empresas a nivel global. A través de discursos que combinaron visiones futuristas y críticas terrenales, se discutieron la relevancia y las implicaciones del creciente poder tecnológico en ámbitos económicos, ambientales y políticos. Musk destacó la misión de sus empresas para asegurar un futuro próspero para la civilización, mientras Huang y Karp abogaron por las potenciales ventajas laborales y militares de la inteligencia artificial, señalando su rol transformador en la infraestructura global. Sin embargo, persisten preocupaciones sobre el impacto social y ético de tal poder, reflejadas en el escepticismo expresado por figuras como Kristalina Georgieva del FMI.
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