Colombia ha implementado un innovador proyecto de reforestación en los páramos de Chingaza, Sumapaz y Guerrero, áreas críticas para el suministro de agua de Bogotá y 21 municipios cercanos. Con la colaboración de 81 familias campesinas y el uso de 190 colmenas de abejas, el país ha logrado restaurar 577 hectáreas de bosque alto andino y plantar más de 97,000 árboles nativos en cuencas como el río Guandoque y San Francisco. Las abejas han desempeñado un papel crucial en la polinización, así como en el desarrollo de productos apícolas, fortaleciendo tanto el ecosistema como la economía local. Esta iniciativa, que adopta un enfoque de adaptación basada en ecosistemas, ha mejorado la regulación del agua, rehabilitado suelos y sostenido la producción agrícola, integrando prácticas agroecológicas y sistemas avanzados de irrigación.
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