A mediados del siglo XX, el establecimiento de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos marcó el inicio de una nueva era en la que el Derecho Internacional se erigía como una norma común a seguir. Sin embargo, la reciente gestión del presidente estadounidense Donald Trump ha puesto en jaque esta estructura, con repetidos actos de desprecio a la ley y verdades distorsionadas, recordando los peligros de líderes autoritarios. Trump, al igual que otros líderes como Orbán y Putin, ha sembrado una cultura de mentiras descaradas que amenaza la estabilidad global. Mientras el mundo observa con asombro la vacuidad de los principios legales internacionales, surge la esperanza de que en las futuras elecciones estadounidenses se restaure el respeto por la ley y el derecho, con líderes que eviten repetir los errores del pasado y restablezcan la confianza en un orden global basado en normas.
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