En un contexto donde las aves españolas enfrentan una disminución en la cantidad de crías debido a la falta de nidos, el cuco ha desarrollado una estrategia reproductiva fascinante basada en el parasitismo. Este ave, que migró desde África durante los meses de marzo y abril, deposita sus huevos en nidos de aves más pequeñas, engañándolas para que críen a sus polluelos. El cuco utiliza técnicas de mimetismo para hacer que sus huevos se asemejen a los de las aves hospedadoras, mientras que la hembra adulta se asemeja a un gavilán, espantando temporalmente a los padres adoptivos. Al nacer, el polluelo de cuco expulsa a los otros huevos o crías del nido, asegurando la atención y el alimento solo para él. Este fenómeno ha desencadenado una carrera evolutiva entre el cuco y sus víctimas, y ha despertado el interés científico desde la antigüedad, siendo objeto de estudios que examinan su sorprendente capacidad de imitación genética.
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