El mundo en 2026 se enfrenta a un entorno de «geopolítica brutal», con un orden internacional en crisis y Donald Trump como figura disruptiva. Trump, en su segundo mandato como presidente de EE.UU., ha promulgado políticas confrontacionales, desafiando el vínculo transatlántico y alterando la paz global a través de relaciones de conveniencia. Incertidumbres como la supervivencia de la democracia estadounidense, la situación de Ucrania ante la invasión rusa y la creciente dependencia de Rusia hacia China dominan la escena internacional. La Unión Europea enfrenta desafíos nacionalistas internos y busca afianzar su integración política y militar en un panorama global caótico. Mientras tanto, China, fortalecida por su posición económica y militar, podría adoptar un rol más agresivo en su ascenso como superpotencia, generando tensiones adicionales en el tablero mundial.
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