El expresidente brasileño Jair Bolsonaro ha abandonado el hospital de Brasilia tras recibir el alta médica el jueves de Año Nuevo, después de una estancia de ocho días para someterse a una cirugía de hernia inguinal bilateral y tratar crisis recurrentes de hipo. Pese a su solicitud, un juez del Tribunal Supremo rechazó que continuara su condena bajo arresto domiciliario, argumentando que su salud mejoró durante su internación. Bolsonaro, quien cumple una sentencia de 27 años por conspiración golpista, fue trasladado de regreso a la comisaría donde se encuentra preso desde noviembre. A su salida del hospital, fue escoltado por una caravana policial. Durante su tiempo en prisión, ha empezado a tomar antidepresivos debido al impacto emocional de sus problemas de salud. Desde su celda, ha designado a su hijo Flávio como precandidato presidencial para enfrentarse a Lula da Silva en futuras elecciones.
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