El fenómeno de El Niño está amplificando su impacto en las Américas, y sus repercusiones en la salud pública podrían ser devastadoras en los meses venideros, según un reciente informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Ocho países o territorios ya han declarado emergencias o alertas a raíz de este fenómeno, y se espera que las variaciones en las precipitaciones y temperaturas favorezcan la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue. Además, podría aumentar el riesgo de enfermedades vinculadas al agua contaminada.
El calor extremo, junto con la contaminación producida por incendios forestales, amenaza con ocasionar problemas respiratorios y otras complicaciones de salud. Los servicios sanitarios enfrentan retos intensos, ya que las inundaciones, sequías e incendios afectan instalaciones de salud, interrumpen el suministro de agua y electricidad, y complican la distribución de medicamentos y vacunas.
Ciro Ugarte, director del Departamento de Emergencias en Salud de la OPS, subraya la alta probabilidad de un evento de El Niño significativamente fuerte, destacando la urgencia de que los países fortalezcan su preparación. Aunque no todos los fenómenos climáticos extremos son consecuencia directa de El Niño, este fenómeno tiene el potencial de exacerbar sequías, intensificar lluvias, causar inundaciones, incendios forestales y olas de calor.
Según el informe, más de 5,2 millones de personas en la región sufren inseguridad alimentaria aguda. Ocho países enfrentan sequías y déficit hídrico, seis lidian con incendios forestales y cinco sufren los estragos de lluvias intensas o inundaciones. El Corredor Seco de Centroamérica, en particular, está experimentando una crisis alimentaria grave, afectando severamente a Guatemala, Honduras y El Salvador, donde millones enfrentan niveles críticos de inseguridad alimentaria.
Colombia está lidiando con incendios forestales, lluvias intensas y un brote activo de dengue. Mientras tanto, en Perú, las inundaciones y deslizamientos de tierra desde diciembre de 2025 han causado al menos 70 muertes y continúan siendo una grave preocupación. Brasil enfrenta retos significativos debido al descenso de los niveles de agua en la cuenca del Amazonas y la mala calidad del aire por incendios.
En el Caribe, países como Jamaica, Puerto Rico y Trinidad y Tobago enfrentan condiciones de sequía y escasez de agua, mientras que varios estados del Cono Sur se preparan para posibles incrementos de fenómenos extremos en los próximos meses.
La experiencia previa sugiere que El Niño puede asociarse con crisis sanitarias severas. En brotes pasados, enfermedades como el cólera, Zika y chikungunya han florecido. Frente a esta situación, la OPS trabaja para reforzar la vigilancia epidemiológica, implementar alertas tempranas y mejorar la resiliencia de los servicios de salud, asegurando también el acceso a agua potable y atención sanitaria en las comunidades vulnerables. El objetivo es anticiparse a la fase más intensa del fenómeno y mitigar sus impactos sobre la salud pública.




