El último acuerdo significativo que imponía restricciones verificables a los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia expira este jueves, marcando un hito preocupante en el ámbito del control de armas internacionales. La finalización de este tratado deja a las dos potencias sin un marco regulador que limite sus capacidades nucleares, generando incertidumbre sobre el futuro de la estabilidad estratégica global. A medida que las tensiones geopolíticas persisten, la ausencia de un instrumento de control podría desencadenar una nueva carrera armamentista, subrayando la urgencia de renovar o negociar nuevos acuerdos para prevenir un aumento de los riesgos nucleares.
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