La reciente escalada del conflicto en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz han generado preocupación internacional por su impacto en el precio del petróleo y las cadenas logísticas globales. El Brent ha alcanzado los 87 dólares por barril, provocando temores sobre el aumento de la inflación y el estancamiento del crecimiento económico. Según la directora del FMI, Kristalina Georgieva, un incremento sostenido del 10% en los precios energéticos podría elevar la inflación en cuatro décimas y reducir el crecimiento entre 0,1 y 0,2 puntos porcentuales. Economistas y analistas financieros, como los de LinkSecurities y Julius Baer, muestran cautela y sugieren que, aunque pueden haber repuntes en los precios energéticos, estos podrían estabilizarse antes del verano, aunque la incertidumbre sigue siendo alta.
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