En un análisis crítico de las políticas públicas, se expone la preocupación sobre la práctica de desarrollar políticas cuya efectividad depende de transferir una carga desproporcionada de responsabilidades estatales a ciertos grupos de ciudadanos. Este enfoque se considera injusto, ya que convierte a estos ciudadanos en un subconjunto cautivo que debe asumir tareas y funciones que deberían ser competencia del Estado, lo que podría llevar a desequilibrios y desigualdades sociales más pronunciadas. La crítica destaca la necesidad de replantear cómo se diseñan e implementan estas políticas para garantizar una distribución equitativa de responsabilidades y beneficios entre toda la ciudadanía.
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