El Departamento de Justicia ha clarificado que no se trata de otorgar un tercer grado, sino de implementar una fórmula intermedia para facilitar la reintegración de los presos a la sociedad cuando están por finalizar su condena. Este mecanismo tiene como objetivo preparar a los reclusos para su eventual salida de prisión, asegurando que el proceso de transición sea más efectivo y beneficioso tanto para ellos como para la comunidad en general. Esta medida se aplica en fases avanzadas del cumplimiento de la condena, permitiendo un enfoque más gradual y controlado hacia la libertad.
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