La baja por maternidad en el tenis femenino es ahora una realidad, gracias a los esfuerzos de Victoria Azárenka, una ex número uno mundial que tuvo que abandonar el circuito por convertirse en madre. Azárenka, quien brilló en los Grand Slams y los Juegos Olímpicos, vio su carrera frenada por la falta de apoyo en su regreso tras la maternidad. Desde 2018, las jugadoras que interrumpen su carrera por el embarazo pueden regresar con un ranking protegido, aunque con limitaciones. Ahora, un nuevo acuerdo, respaldado por el Fondo de Inversión Público de Arabia Saudí, proporciona un paquete integral de beneficios, incluyendo hasta doce meses de pago y acceso a tratamientos de fertilidad. Azárenka, quien lideró esta iniciativa junto al Consejo de Jugadoras de la WTA, celebra este cambio significativo para ofrecer un futuro más inclusivo a las tenistas que desean formar una familia.
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