Un individuo ha pasado 17 días encarcelado después de firmar una declaración en la que se condenaba al líder supremo de la República Islámica de Irán, el ayatolá Ali Jamenei. Este acto de disidencia se enmarca en un contexto de creciente presión internacional sobre el régimen iraní, que ha sido criticado por su falta de tolerancia hacia la libertad de expresión y el trato a los opositores políticos. La detención refleja las tensiones en el país, donde la represión de voces críticas sigue siendo una táctica común para mantener el control sobre la población y silenciar las demandas de cambio político y social.
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