El empeoramiento de la salud mental de los trabajadores en España es alarmante, con una duplicación de las bajas por problemas mentales entre 2016 y 2024, alcanzando las 643.000 incapacidades temporales. Estas bajas, de un promedio de 116 días, superan ampliamente la duración de las incapacidades ordinarias. Estudios apuntan a la sobrecarga laboral como factor clave, exacerbada por cambios tecnológicos, la desregulación del mercado y la disminución del poder sindical, que han fortalecido la demanda unilateral de esfuerzos por parte de los empleadores. El catedrático Adrián Todolí advierte que estas condiciones no solo dañan la salud mental, sino también la productividad, y critica que la mera reducción de la jornada laboral es insuficiente si no se reduce la carga de trabajo. Urge, según Todolí, una legislación protectora que regule la intensidad laboral, citando ejemplos como el de Polonia, y aboga por un refuerzo del papel de los sindicatos.
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