El entrenamiento de fuerza, tradicionalmente asociado a adultos, ha demostrado ser beneficioso también para los niños, desmintiendo el mito de que perjudica su desarrollo. Según Aldo Martínez, preparador físico de Ilia Topuria, este tipo de ejercicio no solo mejora los resultados académicos de los niños, sino que también potencia su autoestima y autopercepción, aspectos cruciales durante la adolescencia. Martínez destaca que el entrenamiento de fuerza puede realizarse mediante juegos de coordinación o con el propio peso corporal, y no solo en el gimnasio. Estudios recientes han señalado que estos ejercicios podrían extender la vida en casi cuatro años y contribuyen a prevenir patologías como la diabetes tipo 2, además de mejorar el metabolismo y reducir el riesgo de caídas en la tercera edad. Con la importancia de la constancia en mente, Martínez aconseja empezar con ejercicios simples en casa antes de ampliar el entrenamiento.
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