La inflación en España se moderó en enero al 2,3%, una décima menos de lo inicialmente previsto, marcando su nivel más bajo en diez meses. Esta desaceleración se atribuye principalmente a la energía, con menores incrementos en los precios de la electricidad y una reducción en los costos de los combustibles. España se acerca así al objetivo del 2% del Banco Central Europeo, aunque la brecha con la media de la zona euro, que se sitúa en el 1,7%, aún es notable. El Ministerio de Economía valora positivamente esta tendencia, destacando el aumento del poder adquisitivo de las familias. La inflación subyacente se mantuvo estable en el 2,6% por tercer mes consecutivo, mientras que factores climáticos han contribuido a mantener bajos los precios de la electricidad. Sin embargo, los consumidores enfrentan un costo adicional debido a la operación reforzada tras un apagón masivo, lo que ha incrementado las facturas de la luz.
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