La reciente aparición de una estrella pop en una película donde se interpreta a sí mismo ha generado comentarios por su enfoque ambiguo y calculado. Situada en la difusa frontera entre una parodia poco incisiva y una estrategia de promoción exagerada, la producción ha llamado la atención tanto por la audacia del artista como por la naturaleza desconcertante de su contenido. La película invita al espectador a cuestionar las motivaciones detrás de esta peculiar representación y a reflexionar sobre los límites entre arte y publicidad.
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