Andrés Mountbatten-Windsor ha sido detenido, convirtiéndose en el primer miembro de la familia real británica arrestado por la policía. Su relación con el condenado financiero Jeffrey Epstein, conocido por sus delitos de tráfico sexual, ha puesto en jaque la estabilidad de la monarquía británica. El vínculo entre ambos, donde se acusa a Andrés de facilitar información confidencial a Epstein a cambio de favores, destaca en una investigación con documentos revelados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. La familia de Virginia Giuffre, una de sus supuestas víctimas, ha expresado satisfacción por su arresto, señalando que no se trataba simplemente de relaciones amorosas clásicas en la realeza, sino de delitos graves. Este escándalo también ha salpicado a otras casas reales europeas y personalidades, como la princesa Mette-Marit de Noruega y Sofía de Suecia, quienes han lamentado públicamente su conexión con Epstein. La situación incluso ha impactado políticamente en el Reino Unido, poniendo en riesgo al primer ministro Keir Starmer.
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