En el País Vasco, la brecha entre apellidos comunes y raros es notable, con «García» dominando como el apellido más común en España, mientras que «Arrubal» apenas sobrevive con solo 29 portadores en Vizcaya. Este fenómeno forma parte de una diversidad onomástica marcada por factores como la migración y cambios demográficos. Los apellidos menos comunes, como «Urriaga» y «Brena», también muestran concentraciones geográficas específicas, reflejando historias familiares ligadas a regiones limitadas. La permanencia de estos apellidos minoritarios ofrece valiosas perspectivas sobre la demografía y apuntan a la importancia de conservar esta diversidad onomástica como parte del patrimonio cultural.
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