En el idioma español, el fenómeno del enantiosemo, o autoantónimo, representa palabras que poseen significados opuestos dependiendo del contexto, una característica singular del lenguaje destacada por la Real Academia Española (RAE). Este concepto puede observarse en términos como «alquilar», que dependiendo de la situación, puede usarse para designar tanto la acción de ceder un inmueble a cambio de dinero como la de ocuparlo mediante pago. Otro ejemplo es «huésped», que puede referirse tanto a una persona que se aloja en un lugar como al dueño de dicho establecimiento. Asimismo, el verbo «sancionar» presenta dualidades al significar tanto aprobar normas como imponer castigos. Esta capacidad de un mismo término para expresar conceptos contrarios resalta la riqueza y complejidad del vocabulario español, donde el contexto es clave para la interpretación correcta.
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