El cambio climático, que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha calificado como «la mayor estafa jamás perpetrada contra el mundo», está intensificando el interés por el control de Groenlandia, debido a que el deshielo en el Ártico facilita nuevas rutas marítimas y el acceso a recursos minerales y combustibles fósiles. Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el Ártico se calienta de tres a cuatro veces más rápido que el promedio global, con 2025 cerrado como el tercer año más cálido registrado. En la última asamblea de la ONU, Trump reiteró su negación del cambio climático, mientras que los modelos científicos indican que el calentamiento sigue su tendencia al alza, superando ya en 2025 los incrementos de temperatura previstos para décadas futuras. A pesar de los recortes científicos impulsados por la administración de Trump, expertos demandan la continuidad de las observaciones climáticas, cruciales para abordar el cambio climático en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y medioambientales.
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