El Parque Nacional de Sierra de las Nieves, con su singular clima y diversidad de ecosistemas, se ha convertido en refugio de una notable variedad biológica, destacando su avifauna, que incluye especies de aves únicas en la provincia de Málaga. Entre las aves más sobresalientes se encuentra el colirrojo real, que aquí encuentra su único enclave conocido de reproducción. Es igualmente relevante la presencia de collalbas grises y alondras comunes, que hacen de las alturas su entorno ideal. Durante los meses invernales, especies migratorias como el zorzal real son también avistadas, aportando un toque de diversidad a la avifauna local.
Los observadores de aves habituales en la zona conocen bien esta rica composición aviar, y han realizado publicaciones que permiten profundizar en el listado de especies observables en la Sierra de la Nieves. Sin embargo, existe un grupo de aves que se resisten a ser vistas, las nocturnas. Aunque rapaces como el cárabo, el autillo y el mochuelo son relativamente fáciles de localizar por su canto, las aves del género chotacabras permanecen más esquivas, ocultas del gran público.
Los chotacabras, aves que se asemejan en tamaño a un cernícalo y en forma a un gran vencejo, cuentan con características particulares que les permiten camuflarse de manera efectiva en su entorno. Su gran cabeza, pequeños picos y coloración mimética —una mezcla de grises y pardos que recuerdan a la corteza de los árboles— les permiten pasar desapercibidos, ya sea en el suelo o en su nido. Su vuelo es silencioso, quebrado, y está destinado a la captura de insectos voladores, lo que les confiere cierta elegancia en su caza.
Durante los meses de primavera, especialmente en mayo y junio, el canto de los chotacabras puede escucharse, y cada especie presenta un canto distintivo: el cuellirrojo emite una serie de notas disilábicas, mientras que el europeo produce un sonido continuado y rítmico que recuerda a un motor a ralentí. Sin embargo, el avistamiento directo de estas aves es más probable en septiembre y octubre, cuando los individuos jóvenes y migratorios abarrotan el área.
En la provincia de Málaga se pueden distinguir dos especies de chotacabras: el chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis) y el chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus). Aunque ambos especies son migratorias y pueden ser avistadas en una amplia gama de localizaciones, sus espacios de reproducción son más limitados. El cuellirrojo presenta una mayor distribución en Málaga, pero se ve afectado por factores ambientales como los vientos nocturnos, mientras que el europeo es más escaso y se reproduce principalmente en la Sierra de las Nieves.
Las diferencias físicas y comportamentales entre ambas especies son notables. El cuellirrojo prefiere zonas abiertas y mixtas, mientras que el europeo se siente más cómodo en espacios boscosos, donde se posan en ramas gruesas para permanecer ocultos. A pesar de su diferencia de hábitat, ambos comparten el privilegio de ser observados en la misma salida al campo.
Para los aventureros que deseen observar chotacabras en el Parque Nacional, se recomienda recorrer senderos como el carril desde el Centro de Visitantes Conejeras hasta el área recreativa de Quejigales o el camino peatonal al Puerto de los Pilones. Es esencial moverse en silencio, ya que el ruido excessivo puede espantar a estas aves. La observación bajo la luz del atardecer o el amanecer puede resultar fructífera, mientras que las noches ventosas suelen ser menos productivas debido a la inactividad de los chotacabras.
La temporada de observación comienza en agosto y puede extenderse hasta noviembre, aunque es en primavera, durante su regreso, cuando es más efectivo localizarlos por sus cantos frecuentes. La Sierra de las Nieves se erige como un enclave privilegiado para los amantes de la ornitología, ofreciendo la oportunidad no solo de observar, sino de apreciar la belleza y singularidad de estas fascinantes aves nocturnas.
Fuente: Diputación de Málaga.




