El acuerdo alcanzado entre las formaciones nacionalistas en el País Vasco ha cobrado relevancia tras la admisión del PSE-EE, liderado por Andueza, de reconocer a Euskadi como una «nación» dentro de un nuevo estatuto vasco. Este avance político se enmarca en un contexto de tensiones, ya que el representante del Partido Popular, Carlos García, trajo al recuerdo a los 13 vecinos de Durango asesinados por ETA, en un intento de rechazar lo que considera declaraciones «separatistas» por parte de los nacionalistas. La situación refleja las complejidades del diálogo político en la región, donde el reconocimiento de la identidad nacional sigue siendo un tema delicado y divisivo.
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