En 2025, los precios de la vivienda en España experimentaron un aumento significativo, especialmente en el mercado de segunda mano, impulsado por una oferta insuficiente frente a la alta demanda. Según un informe de Tinsa, los inmuebles de nueva construcción subieron un 10,4% en promedio, aunque se mantuvieron un 43% más caros que los usados. En áreas turísticas y metropolitanas como Madrid, Barcelona y varias localidades costeras, los precios superaron los niveles previos a la burbuja inmobiliaria de 2007. Esto ha llevado a que muchos hogares deban destinar hasta el 68% de su renta para adquirir una vivienda, con niveles críticos en zonas con alta demanda internacional. A pesar del aumento del 8,8% en la construcción de nuevas viviendas, la oferta sigue siendo insuficiente, lo que sigue limitando el acceso a inmuebles de reciente edificación y desplazando la presión de compra hacia el mercado de segunda mano, cuyos precios también se elevaron un 11,9%.
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