La primera gala de expulsión de «Supervivientes» estuvo cargada de emociones y expectativas, especialmente tras la solicitud de Álex Ghita de abandonar el concurso. El público tuvo que decidir entre él y Marisa Jara, quien expresó su deseo de continuar pero aceptó el resultado: fue ella quien finalmente fue salvada. Álex, visiblemente afectado, se convirtió en el primer eliminado. Reconoció el desgaste mental y físico que sufrió en Honduras y fue claro sobre su negativa a participar en futuros reality shows. Sin embargo, su partida se tornó en sorpresa cuando, en lugar de volver a España, fue trasladado a Playa Destino, donde deberá continuar su aventura con otros concursantes. La decisión dejó a Álex confundido, confesando su deseo de abandonar definitivamente, mientras Jorge Javier Vázquez desde el plató le advirtió que el camino aún no había terminado.
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