En Sichuan, junto al Museo Jianchuan, se erige una modesta casita construida con ladrillos reciclados de los escombros dejados por el devastador terremoto de 2008, que cobró la vida de 90.000 personas. Este diseño, obra de Liu Jiakun, reciente galardonado con el premio Pritzker de arquitectura, lleva el nombre de la adolescente Hu Huishan, quien falleció en dicho desastre. Jiakun, reconocido por su enfoque vanguardista y humanista, utiliza materiales reciclados en sus proyectos, integrando memoria histórica y sensibilidad social. Su trayectoria incluye el desarrollo del West Village en Chengdu, un modelo de convivencia armónica entre espacios públicos, viviendas y naturaleza, desafiando las megaciudades densas y alineadas. A través de su obra, Jiakun refuerza la importancia de la memoria y la calidad de vida cotidiana, elementos centrales en su propuesta arquitectónica.
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