El Gobierno español ha anunciado un ambicioso plan para la transición energética, que busca reducir las emisiones de carbono en un 55% para 2030, alineándose con los objetivos de la Unión Europea. La estrategia incluye una inversión masiva en energías renovables y la promoción de tecnologías limpias, como el hidrógeno verde. Además, el plan contempla el cierre progresivo de centrales térmicas de carbón y un impulso significativo a la infraestructura de transporte sostenible. El Ejecutivo espera que estas medidas no solo contribuyan a la lucha contra el cambio climático, sino que también generen empleo y fortalezcan la autonomía energética del país.
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