Diosdado Cabello emerge como una figura central del chavismo tras la captura de Nicolás Maduro, supervisando tanto la maquinaria represiva como el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Con Maduro y su esposa, Cilia Flores, considerados prisioneros de guerra, Cabello se posiciona como un guardián del legado bolivariano, rivalizando discretamente con Delcy Rodríguez, quien ha sido designada líder provisional con apoyo estadounidense. Cabello, apodado «El Pulpo» por su influencia en múltiples esferas, controla las fuerzas de seguridad y mantiene un perfil conciliador en su programa «Con el mazo dando», adaptando su retórica para conservar la cohesión dentro de un chavismo contra las cuerdas tras la intervención estadounidense y la consiguiente reorganización política.
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